- Oh, Romeo… ¡Reniega de tu padre y de tu nombre! Si no quieres hacerlo, pero, me juras tu amor, me basta. Dejaré de llamarme Capuleto. Solamente es tu nombre mi enemigo. No es un pie, ni una mano, no es un rostro, ni un brazo…. ¿Qué puede haber dentro de un nombre? Si otro nombre damos a la rosa, con otro nombre nos dará su aroma.
.....
Julieta sueña con una solución simple a su problema…
¡Quién no soñó junto con Romeo y Julieta que la solución debería hallarse!??
Yo, como romántica y mujer, lo hice.
Desde que me dedico al tema de parejas interconfesionales y me enfrento al dolor que estas uniones causan - a la misma pareja y a su entorno, los amargos diálogos de Shakespeare se me vuelven a hacer presentes.
Pero además de ser mujer, soy hija.
Además soy madre
Además soy judía, conocedora de los mandatos, tradiciones e historia de mi pueblo.
Todo esto me hace ser conciente que no existen soluciones rápidas y mágicas como soñaba Julieta… Pero tampoco sólo trágica como la que ella encontró.
Nos toca vivir una época que nos plantea nuevos desafíos desconocidos prácticamente para nuestros abuelos.
Vivimos en un mundo abierto, sin fronteras, conviviendo con la multiculturalidad, donde el encuentro de parejas interconfesionales crece.
Fue otra la época donde la existencia de un matrimonio mixto en una familia era la excepción. O cuando creímos que eran problemas de los pueblitos del interior… Hoy casi no existe familia que no tenga en su seno una pareja interconfesional.
El tema está instalado y darle la espalda no es la solución.
El número creciente de matrimonios mixtos es una realidad y debemos debatir cómo encararlo.
Shaar es un programa que nació inspirado por esta realidad. Su objetivo es asistir a las familias interconfesionales.
Se conformó una comisión de representantes de instituciones dispuestas a sumarse a la experiencia y con el apoyo del Joint le dimos forma al proyecto.
Decidimos comenzar por ofrecer grupos de reflexión para parejas mixtas cuyo objetivo fue dar un marco de apoyo y guía para favorecer el diálogo en temas de interconfesión.
Buscamos crear un espacio de libertad confianza y protección para analizar dudas, creencias y revisar estereotipos que siempre empobrecen y limitan.
Dedicamos varios meses para seleccionar y entrenar a profesionales que pudieran coordinar los grupos y establecimos contacto con las instituciones dedicadas a trabajar este tema en Estados Unidos.
Se armaron 5 grupos para parejas y uno para familiares de parejas mixtas.
Acompañar a las familias interconfesionales en sus conflictos es muy conmovedor. Se trata de enfrentar todo tipo de tensiones.
Las parejas deben enfrentar: Qué educación elegir para los hijos? Cómo celebrar? Qué símbolos tener en el hogar y cuales no…
A lo largo del trabajo se van iluminando ciertos resentimientos: El dolor del hombre judío que no entiende porqué un hijo de mujer judía es considerado judío, mientras que su hijo educado en el judaísmo no es aceptado como tal y requiere conversión. El dolor del integrante no judío que desea optar por un hogar judío pero no puede tolerar herir a sus abuelas con semejante noticia. El dolor de quien teme sentirse extraño con su propio hijo…
Los padres cuyos hijos formaron una pareja mixta también enfrentan circunstancias que nunca imaginaron: ¿Cómo será el casamiento? ¿Cómo compartir celebraciones con la familia política? ¿Qué derecho tienen a trasmitir sus creencias y valores a sus nietos?
Lo positivo tanto para las parejas como para sus padres es que deben bucear en la propia identidad y revisar qué aspectos de la herencia cultural siguen siendo relevantes para cada uno de ellos como adulto. Al vivir dentro de la misma cultura muchas cosas se repiten sin demasiado conocimiento.
La inclusión de un miembro con otras creencias obliga a profundizar en los conocimientos de la propia herencia y volverla a elegir con mayor autenticidad. La experiencia grupal para aprender de los caminos transitados por otros en las mismas circunstancias, de sus éxitos y fracasos, es sumamente enriquecedora.
Hemos llamado a este programa SHAAR que significa puerta, lugar de comunicación y articulación entre el afuera y el adentro.
Hoy las puertas están abiertas porque la realidad en la que vivimos las abrió.
Aspiramos a que este programa sea una puerta a conductas más positivas y saludables para las parejas, para las familias y para el futuro de la comunidad.
Lic. Perla Kiel- Directora de SHAAR
Yo tiendo a plantear una mirada radicalizada de la diversidad cultural. Esto implica poder quebrar el discurso y la lógica de la tolerancia, que tiende a entender a la diversidad cultural como algo con lo que no nos queda más remedio que convivir. Por el contrario, la idea es plantear a la diversidad cultural como un modo contra hegemónico de construcción de identidades que puede enriquecer nuestro propio proceso identitario. Y digo contra hegemónico porque, cuanto menos durante los últimos 500 años las identidades se han constituido por exclusión, por negación de lo que no se considera como identidad normalizada. Esto ha empobrecido la identidad y generado el nivel de violencia que podemos observar en la modernidad. En ese sentido la mirada de la diversidad cultural es una mirada que pretende plantear otro modo de construcción de identidad, la capacidad de generar una identidad múltiple, reconocer que todos tenemos una identidad múltiple, que todos estamos conformados por infinidad de elementos, algunos de los cuales rescatamos y otros negamos como parte de este proceso de normalización.
Yo diría que la identidad judía se ha caracterizado históricamente por ser una identidad múltiple, es una identidad multilingüe, es una identidad que ha tenido muy diversas expresiones culturales y lingüísticas, ha tenido cruces muy diversos, en geografías muy diversas (por plantear 3 modalidades entre muchas otras todo lo que ha sido la experiencia judía, podríamos señalar su imbricación con el mundo árabe islámico, la cultura sefardí tanto en España como en el norte de África, la imbricación de lo judío con lo centro europeo como eje de la cultura ashkenazí, y la otra que es la mezcla de las diásporas y el exilio a partir de la destrucción del templo con el grupo Khazar, que era una identidad propiamente eslava que se imbrica con la identidad judía sin tener una base semita).
Como mi área de estudio son los procesos y las prácticas sociales genocidas, yo llego al estudio de la diversidad cultural desde los procesos de exclusión y aniquilamiento. Y el modo peculiar de conformación de la identidad judía es un elemento central para entender el por qué de la persecución antijudía de la modernidad durante los siglos XIX y XX, persecución que ha compartido con otro pueblo semejante, el pueblo gitano, otro pueblo que justamente tiene un modo de construcción identitaria que chocaba con los modos de construcción identitaria de la modernidad, por su carácter múltiple. Y que, por tanto, era interpretado como peligroso, subversivo. Por eso es que todo Europa participa de algún modo en el aniquilamiento antijudío y antigitano. El propio Hitler lo había percibido, cuando planteaba que "estamos haciendo lo que toda Europa quiere hacer, pero no se anima a ejecutar", a partir de la negativa a la aceptación de judíos en la Conferencia de Evian. De este modo se entiende menos conspirativamente la falta de apoyo a las comunidades judías y gitanas centroeuropeas, el mirar para otro lado, complicidad de tantos Estados frente al aniquilamiento llevado a cabo por el nazismo.
Pasando entonces a lo que pasa con los matrimonios mixtos en la familia, que era el tema de consulta, habría que ser coherente y seguir una mirada igualmente radicalizada. Ver que la mixtura identitaria, aun dentro de la familia, podría ser un modo de enriquecimiento de la identidad tanto de los miembros que crean esta nueva familia como de sus hijos que ven multiplicadas sus posibilidades identitarias. Digo radicalizada por0que aun en las miradas comunitarias más abiertas, nunca se plantea como modo de enriquecimiento sino que como máximo se acepta la necesidad de convivencia con una situación que se considera lamentable y empobrecedora, y se piensan intentos de remediar semejante desastre. Por el contrario, lejos de parecerme que los matrimonios mixtos generen un empobrecimiento o la desaparición de la identidad judía, creo que permiten su enriquecimiento, siempre y cuanto aún le quede qué enriquecer. El temor a la pérdida tiende a surgir cuando la identidad ya se ha ido perdiendo por otros motivos. Pensar que la mera reproducción biológica garantiza una identidad que ya no existe es apenas una ilusión banal. Creo que los hijos de matrimonios mixtos se interrogan mucho más por su identidad que los hijos de los matrimonios endogámicos, a quienes su identidad les aparece como algo dado, heredado, por lo cual no se preguntan …
Albert Memmi, entre tantos otros autores, daría cantidad de argumentos para explicar por qué esta postura radicalizada es incorrecta. La historia creo que nos da elementos para pensar que por lo menos habría que considerar estas otras posturas, que el desprecio por el judaísmo ético y su reemplazo por un judaísmo nacionalista e intolerante constituye un modo de renegación de los propios fundamentos del judaísmo y conspiran contra su propia existencia como tal, contra lo que lo ha sostenido durante tantos miles de años.
La comunidad judía, así como muchas otras comunidades minoritarias o diaspóricas, cuando se produce un casamiento mixto, tienen dificultades para observar este proceso como un enriquecimiento. Hay poco apoyo desde el ámbito comunitario lo que lleva a que esa familia tienda a buscar el enriquecimiento del otro lado, donde suele ser recibido y bienvenido, o cuanto menos mucho menos cuestionado. En la actualidad (y esto difiere mucho de lo que podía ocurrir un siglo atrás), del lado no judío tiende a encontrarse con una tolerancia muy amplia y hasta con interés en su propia identidad. En el ámbito judío, por el contrario, se encuentra señalado como traidor, se topa con la imposibilidad de ingresar a determinados ámbitos, la imposibilidad de compartir su identidad, de interrogarse sobre el proceso que está viviendo, y esto puede generar la imposibilidad de transmitirles esta parte de la identidad a sus hijos.
Desde ahí es que me parece valioso el programa. Si la lógica del matrimonio mixto está puesta en términos de cuanto ganamos y cuanto perdemos, que hacer para que no desaparezca la comunidad judía, la lógica siempre va a ser de cosificación y negativizacion. Esta convivencia será difícil a menos que se asuma la negación identitaria de uno de los miembros de la pareja y que lo que elijan sea una homogeneización, en el sentido que uno de ambos asuma la identidad del otro.
Lo más probable, en función de los históricos procesos de dominación de género, es que la mujer asuma la identidad de su marido. Pero si el proceso fuera igualitario, lo cual poco a poco tiende a darse, lo que veo más probable no es la elección del judaísmo sino la inversa, porque va a ser mucho más fácil y menos costoso para la pareja. Hoy no estamos en un momento de auge del antisemitismo. Y resulta más fácil que el judío se integre a la sociedad no judía que el fenómeno inverso. Porque en el caso de optar por el judaísmo, el propio judío encuentra cuestionado su judaísmo por el ámbito comunitario.
Mi propia experiencia no es muy ilustrativa, pero igual voy a referirme a ella. Yo tengo un matrimonio mixto. Y en mi caso, nadie se anima a cuestionar frontalmente, dentro del ámbito comunitario, mi propio judaísmo. Porque en general saben que si me interpelan, yo los voy a interpelar. A ver cuanto puede hacerse cargo cada cual de su identidad judía, cuánto puede conectarla con las fuentes éticas, con las fuentes talmúdicas, por donde pasa su judaísmo, cuanto lo puede explicar.
Pero yo soy un caso extraño. La identidad judía hoy se encuentra más diluida, tanto en los judíos endogámicos como en los que eligen un matrimonio mixto. Pero, sin embargo, lo más posible es que ese miembro judío de un matrimonio mixto sienta, a partir de esta decisión que ahora que esta parte de su identidad esta en juego, y que quiera saber más de qué se trata eso que tal vez esté por perder. Sobre todo cuando nacen sus hijos, aparece la pregunta acerca de qué parte de esta identidad le podría aportar a sus hijos.
Ante esa necesidad: ¿hay una contención, un apoyo?
Este programa puede plantear cosas en relación a la identidad judía que no aparecen en otros ámbitos.
Pero para eso es necesario salir de la defensiva. No sólo que programas como éstos o la existencia de matrimonios mixtos no constituyen "holocaustos silenciosos", como los sectores más ortodoxos tienden a plantear, sino que constituyen instancias de un posible redescubrimiento identitario. Porque la gente que participa tiende a tener mayor potencial, mayores deseos de desarrollar y descubrir sus diversas facetas identitarias que aquel que cree que tiene su identidad resuelta por un proceso meramente biológico o de transmisión hereditaria automática y, por tanto, no se pregunta nada. Quien elige un matrimonio mixto tiene la ventaja de que está obligado a hacer una búsqueda para tramitar su vida cotidiana.
- Yendo al tema del programa que otras estrategias desplegarías para trabajar este tema?
Es muy difícil, pero se me ocurren dos líneas complementarias. Por una parte, sería un espacio para dar herramientas. Centradas en lo ético que es lo más universal: esta idea judaica que rescata el propio Freud de "un dios de la verdad y la justicia". Esto que se instala en el corazón de la ética judía. (Más allá que este devaluado hoy)
El judaísmo es un pueblo que tiene miles de años de diáspora, que ha construido su ética, su identidad desde la diáspora... ¿por qué va a querer normalizarse como todos los otros pueblos y construir una única verdad que salga de Israel y se despliegue hacia la diáspora, en un proceso de re-normalización identitaria?. Israel tiene mucho para aprender de la diáspora. El pueblo judío es un pueblo que se constituye en un lugar que es y no es el propio. Y en esta lógica es que surge la posibilidad de la diversidad cultural, la identidad múltiple. Hay mucho de lo cual nutrirnos y aprender en las diásporas. Sería bueno entonces que este espacio pueda constituirse también en un ámbito de estudio, por decir un ejemplo, un ámbito de descubrimiento del Talmud.
Fíjense qué interesante para un ámbito como éste el concepto de que el Talmud nunca dictamina, sino que se construye sobre la duda, sobre la discusión.
La segunda línea sería ser capaz de aprovechar la riqueza identitaria de los miembros que participan de ese ámbito. De algún modo se construyó la identidad de estos miembros judíos. Poder lograr que se reconecten con ese judaísmo, esa pregunta que uno nunca se hace, pero un ámbito en donde se permita cuestionarse. En lugar de seguir enfrentándose con los padres simbólicos, poder tratar de entenderlos.
-Qué debiera hacer un judío en matrimonio mixto en relación a festividades como navidad, por ejemplo?
Esa pregunta es un pregunta que sigue la lógica de la identidad por exclusión. Debemos promover la búsqueda de la identidad propia, no la identidad por exclusión. En diciembre la pregunta del judío debiera ser si arma o no arma la janukiá, como quiere o no quiere llevar a cabo el festejo de Jánuca. Si festeja o no festeja la Navidad no es parte de la pregunta que debe responder él. ¿Acaso la Navidad es un festejo antisemita? Es simplemente otra tradición, donde incluso el motivo del festejo (el nacimiento de Cristo, a quien el judaísmo no reconoce como Mesías) se encuentra sumamente diluido en la lógica pagana del arbolito y Santa Claus.
La pregunta por la Navidad, entonces, es cuanto quiero yo aprovechar o enriquecerme con esto, en qué medida me puede servir para pensar cuestiones identitarias o no, para plantear quizás la lógica mesiánica del judaísmo. Pero la pregunta del judío es acerca de qué quiere preservar y transmitir de su identidad, qué hace con la identidad de su pareja no debiera ser una pregunta legítima, es en todo caso una pregunta de su pareja, una decisión que no es propia y sobre la cual no debiera tomarse el derecho de intervenir.
Si, por el contrario, un miembro no está dispuesto a aceptar de la identidad de su pareja, si el umbral de aceptación o capacidad de enriquecimiento es bajísimo, aparece como contradictorio el reclamo para que el otro miembro de la pareja tenga un umbral de aceptación y enriquecimiento altísimo. Aparecería como un comportamiento absolutamente contradictorio con la ética levinasiana, que plantea que somos responsables por nuestro prójimo mas allá de lo que él haga por nosotros.
Soy rabino por vocación. Amo al pueblo judío y venero la mayor parte de nuestra Tradición. Por eso me dedico a enseñar la tradición judía y cultivarla. Creo que el judaísmo contiene un mensaje vital para la humanidad y por eso estoy convencido que por más amenazas y riesgos que haya hoy o aparezcan en el futuro el pueblo judío y el judaísmo tendrá una existencia en el futuro tan vital como la ha tenido en el pasado.
Concibo la tarea de los rabinos - al servicio de la gente, para lo cual la tradición es una guía y no debe invertirse el orden, la gente primero y la Tradición a continuación.
Lamentablemente esto requiere aclaración: Cdo digo primero la gente, no quiero decir cualquier cosa, caprichosa. Digo: un médico cuida la salud de una persona con la medicina, no cuida la medicina. La vida no es una profesión, es un arte y la tradición una guía no un icono. En esto me siento inspirado por lo mejor de la Tradición y la Historia judía, cultivar la vida, servir a las necesidades de la gente con amor al prójimo, por eso creo que el pluralismo hacia adentro y hacia fuera ha sido un rasgo implícito en nuestra historia y hoy debe explícitamente cultivarse.
Volviendo: Aún en una radical oposición a la ortodoxia y al fundamentalismo, proclamo con amor y orgullo el judaísmo y trabajo para que los judíos sean judíos. Creo que el problema más importante que deberíamos enfrentar los dirigentes judíos es la calidad judía de los judíos.
Digo: En lugar de dedicar tantas energías a las condiciones formales de quien es judío y quien no lo es, deberíamos dedicar más energías y recursos a que quienes somos judíos, lo seamos con autenticidad y solvencia moral e intelectual.
Trabajo todos los días para ayudar a constituir hogares judíos y ayudar a los hijos a crecer como personas integras guiados por la tradición.
También sé que muchos judíos son buenos judíos aunque tienen enfoques divergentes del mío y esto obviamente incluye a quienes son ateos o agnósticos y a los que el judaísmo es solo algo del pasado sin incluirlo en su proyecto personal o familiar.
Me parece esencial que en este marco conceptual recordemos que el judaísmo no es una religión (- gracias a Dios!) aunque en el contexto de la modernidad y en el lenguaje vulgar hablemos de la religión judía.
Ser judío es mucho más complejo que una doctrina y práctica religiosa.
No es una religión, no lo fue y no lo será a menos que la ortodoxia se imponga y logre cristianizar el judaísmo
En los casi 4000 años de Historia judía, solo en los últimos 200 años comenzó a referirse al judaísmo como Religión. Considerar al judaísmo como religión ha sido uno de los errores más trágicos para judíos y no judíos en los últimos 200 años. Ha sido un error que sufrimos los judios que tenemos un enfoque religioso de la vida más que los judios que tienen un enfoque laico de la vida. El Sionismo logró un espacio como solución política pero esencialmente es la denuncia de que el Judaísmo es mucho más que religión. Quiero señalar que pensadores del comienzo del siglo 20 como Ajad ha am y Mordejai Kaplan merecerían más atención porque aunque sus ideas fueron deslazadas por el desborde de los acontecimientos del S 20 aún tiene un enfoque muy fecundo para pensar el presente y el futuro del pueblo judío.
Por ejemplo como Kaplan y Ajad ha Am deberíamos reivindicar el lugar de la Diáspora junto al Estado de Israel. El Estado de Israel no puede realizarse por oposición a la Diáspora.
Para una gran parte de la Tradición mística judía, la Diáspora tiene un significado positivo: En primer lugar el Galut es el Mundo, el lugar donde se encuentra la Shejina. - Por así decirlo, La Creación, es el exilio de Dios.
En Hebreo: Galut tiene la misma raíz que Itgalut - revelación
La cuna de Israel es la Diáspora, Egipto y el Desierto.
Abraham es el paradigma del judío errante. No es lo mismo ser errante, que ser vagabundo. El judío es errante porque va de un lado para otro porque sabe que ningún lugar es definitivo, Para el judaísmo la Patria no es un valor sagrado. Nosotros no cantamos alabanzas a la Patria, cantamos alabando al "Nombre".
………………
El judaísmo es una identidad y lo de "una" es una trampa de la gramática. Porque el pluralismo y la diversidad son manifiesta en la historia como en el presente.
La identidad tiene 3 componentes fundamentales:
Lo que yo creo que soy
Lo que los otros - mis contemporáneos - creen que soy
Y lo que otros que me precedieron creyeron que "debería" ser y lo plasmaron a través de las tradiciones.
En la identidad solo el 3ro de los ingredientes tiene relación a lo que occidente pretende llamar religión.
El judaísmo es una identidad plural, compleja, diversa. La aceptación de la diversidad ha sido una clave de nuestra existencia. La controversia es el rasgo distintivo del Talmud.
Las canonizaciones de los textos sagrados, El Jumash (Pentateuco) el Tanaj (la Biblia), la Mishna, el Talmud, los códigos Halajicos (la Ley) solo se produjeron en tiempos de graves crisis, cuando nuestro pueblo enfrentaba el tránsito de una etapa histórica a otra etapa histórica. Los libros son como "Maletas de Viaje" que se hacen poniendo en ella lo que es indispensable para el viaje.
Los libros no son sagrados, el mensaje que transporta es lo sagrado. El judaísmo ha sido diverso y plural toda la historia y seguirá siendo así o no será más judaísmo. No es la diversidad lo que amenaza al judaísmo sino lo monolítico, lo rígido, lo ortodoxo.
Por error o malintencionadamente se confunde pluralismo con "laisse faire - laaise pase". El pluralismo es la convicción de que todas las convicciones, igual que la mía, tienen una aproximación a la verdad que le es propia, y el debate honesto y abierto agranda las posibilidades de entender y acertar. Cuando otro piensa diferente a mí, eso me ayuda: me muestra lo que yo no puedo ver desde mi perspectiva, o me muestra donde estoy errado, o me impulsa a profundizar mis convicciones.
En este contexto quiero dedicar unos minutos a una de las controversias contemporáneas más conflictiva: Los Matrimonios mixtos.
Las tradiciones Bíblica y Rabínica dan por sentado la línea patrilineal
Las genealogías bíblicas testimonian esto. La continuidad de los Patriarcas pasa de Padre a Hijo, Abraham, Ytzjak Yacob ….
En el antiguo Israel para el matrimonio inter-tribal la descendencia paterna era decisiva. Números 1:2, etc. dice: le mishpehotam le beit avotam ("por sus familias, por las casas de sus ´padres´), (mishpajat av keryuia mishpajan: mishpajat eim eina keruiá mishpajá: Baba Batra 109b, Yebamot 54b; cf. Yad, Nahalot 1:6 ).
La descendencia del Cohen que se casa con una mujer Levi o Israel es considerada Cohen y los hijos de un hombre Israelita que se casa con una mujer del clan Cohen son israelitas (no pueden ejercer el sacerdocio).
En el Talmud, la más importante responsabilidad parental: enseñar la Torá, descansa en el padre (Kidushim 29a; cf. Shuljan Aruj Yre De-ah 245.1).
Mishná kidushim 3:12, Cuando el kidushim (casamiento) es lícito y no hay trasgresión (ein avera) la línea de descendencia sigue al padre.
Las decisiones de nuestros antepasados de ligar la judeidad del hijo a la madre y no al padre está basado en el hecho de que ante la invalidez de un matrimonio o su disolución por divorcio o viudez - (lo más común) - la mujer y su hijo no tendrán otro recurso más que retornar a su familia de origen, lo que en caso de Matrimonio Mixto transforma al hijo de madre judía en judío y al hijo de madre no-judía en no judío, sin importar quien sea el padre.
Es evidente que nadie legisla sobre una cuestión que no presenta conflicto. Si en el Talmud se legisla sobre la judeidad de un hijo es porque los Matrimonios mixtos era una realidad también de su tiempo. Podían haber declarado que un hijo es judío si ambos - padre y madre - son judíos. Con enorme sabiduría y comprensión de la realidad de su época, los rabinos del Talmud establecieron que bastaba con la madre para que se considerara judío a un niño.
En las condiciones de la Modernidad donde la autonomía individual es una conquista humana, en Israel o en la Diáspora, los Matrimonios Mixtos son y serán un dato de la realidad.
Algunos de esos Matrimonios serán judíos otros no lo serán.
La definición de "judío" debe ser abierta nuevamente. Coherentes con nuestra historia y tradición debemos substraerla de las definiciones dogmáticas y absolutas que generalmente están para defender privilegios de los que circunstancialmente disponen del poder y no para servir a la gente y a la verdad.
Si solo hace 60 años una persona en Alemania o Polonia, en Hungría o Lituania podía ir a parar a una Cámara de Gas solo por tener un Abuelo o Abuela judío/a, si ¼ de sangre judía lo convertía xa los Nazis en judío, ¿quien puede negarle la condición judía a esa persona hoy?!
En esto se manifiesta el mérito del Estado Moderno de Israel que por imperio de la democracia la ley reconoce ciudadano israeli a todo el que cuenta con antecedentes judíos y realice un acto de identificación concreto tal como es reclamar la ciudadanía israelí.
En ese espíritu los rabinos liberales abogamos por el reconocimiento como judío a todo H o M que con antecedentes judíos realice un acto público y formal de identificación con el pueblo judío y su tradición. Un acto que conduce a una identidad positiva con el judaísmo.
Respecto de los Matrimonios Mixtos no creemos que sean amenaza, más bien es una oportunidad.
Dos jóvenes judíos que se casan entre si, podría ser que formen un hogar judío. - … ¡Podría ser!...
Dos jóvenes judíos que se casan con 2 jóvenes no-judíos, podrían formar dos hogares judíos.
El matrimonio de 2 jóvenes judíos no garantiza que el hogar y sus hijos sean judíos. El matrimonio mixto no es garantía de asimilación y que los hijos no sean judíos. Por mi experiencia de 30 años en la educación y el rabinato, muchos buenos judíos han nacido en hogares constituidos por Matrimonios Mixtos y muchos hogares formalmente judíos han sido cunas de resentimiento, sectarismo, mezquindad, vanidad.
Desde mi perspectiva los Matrimonios Mixtos no son un problema para la colectividad. Pueden haber temas de pareja o de familia; de hecho el "acople" de tradiciones y culturas genera tensiones y conflictos. Tal vez no tanto en las parejas como en los padres y en los hijos. Cada caso es un mundo y no se pueden aplicar automáticamente recetas universales, por eso soy uno de los impulsores del Programa Shaar.
Creo que el pluralismo como valor es uno de los aportes positivos de la modernidad y la experiencia galutica del pueblo judío sirve a cultivar este valor humano.
Creo en la fertilidad del debate para acercarnos a las verdades y construir certezas, y la experiencia galutica del Talmud sirve a cultivar el valor del debate.
La condición judía puede adoptarse o puede abandonarse no es un mero acto de la voluntad, viene acompañado de historia y debe acompañarse de actos. Como uno es parte de una familia ya sea xq nació dentro de ella, o xq se casó con ella, Ser judío es un dato de la realidad que se lleva por nacimiento y/o por identificación.
Esa pertenencia viene acompañada de historia y de leyendas, de ideologías, de memorias y de anhelos. Nadie puede vivir sin su historia pero tampoco puede vivir en la nostalgia. La primera mitad del siglo 20 con su carga trágica y a la vez heroica tal vez determinó que la segunda mitad fuera tan nostálgica. Espero que el siglo 21 para el pueblo judío sea un siglo de mayor creatividad espiritual y moral.
La creatividad requiere libertad, sabiduría, convicciones y mente amplia
El martes 16 de agosto, el programa Shaar organizó en el Centro Konex, en el marco de su ciclo "Los grandes temas del Konex" una mesa redonda sobre el tema: "DIVERSIDAD en la sociedad, en la familia, en la pareja"
La mesa estuvo formada por la Lic. Tova Schvartzman- psicoanalista; la Lic. María Nieves Tapia- educadora, el Presbítero Alejandro Llorente y el Rabino Sergio Bergman. Y fue presentada por la Lic. Perla Kiel, directora de Shaar.
La actividad comenzó con la proyección de una selección de escenas de las películas "Romeo y Julieta", "El violinista sobre el tejado" y "Mi gran casamiento griego"
La Lic.Tova Schvartzman encontró que un elemento común a las tres películas es el tema del nombre que es "lo más humano de lo humano porque define identidad y pertenencia". "El lenguaje no es comunicación sino mal entendido que permite la creación, el pacto y la diferencia". El otro nos reconoce por nuestras marcas identificatorias y nos da algunas respuestas, no puede darnos todas porque no las tiene .La transmisión sin falta nos transforma en objetos, es autoritaria y fundamentalista.
La Lic. Maria Nieves Tapia enriqueció la reflexión acercándonos tres modelos posibles de encuentro entre personas: El competitivo donde la diferencia es tolerada, el modelo Papá Noel donde la diferencia es banalizada y el modelo al que ella adhiere, que celebra la unidad en la diversidad en el que no hay lugar para la tolerancia sino para la aceptación de las diferencias.
El Rabino Sergio Bergman nos aportó con claridad que la tarea del rabino no es regular sino orientar, al estilo de lo que hace el faro. Precisó que en una aproximación al tema de la interconfesionalidad hay una mirada a priori (miltjilá) que apoya la continuidad del judaísmo en el ámbito de la familia como transmisora de tradiciones, que no están hechas a gusto del consumidor sino que justamente están pensadas para trascender lo individual; pero en una mirada a posteriori (midiabad) cuando la familia ya está constituida, hay que trabajar para sostener el proyecto del amor. La tarea de los rabinos es integrar a esa familia a la comunidad. Esa es la responsabilidad institucional: incluir, pero necesitamos voces no religiosas auténticas. Señaló que dialogar no es homologar. En estos tiempos todos somos judíos por elección, no sólo por bagaje de origen y tenemos una responsabilidad anticipada en relación a nuestros hijos: ofrecerles un marco conceptual claro, no hibridizaciones bizarras.
El presbítero Alejandro Llorente, nos acercó al espíritu del Concilio Vaticano II que ubica como primera norma a la conciencia y no a la ley, así el derecho de conciencia prima sobre la fe religiosa. La verdad no debiéramos figurarla como una mesa con alguien en la cabecera, sino en la imagen de una mesa redonda donde las verdades son como los rayos que confluyen". Criticó los momentos en que la Iglesia sostuvo que la salvación estaba solo en Jesús y afirmó que cada religión tiene su camino de salvación .En el encuentro interconfesional puede haber distintas patologías a las que se debe prestar atención. Una posible es lo que llamó "marasmo religioso", enfermedad donde las tradiciones son ciegas y sordas y carentes de sentido. Otra enfermedad posible es la simbiosis: las cosas son sólo como las veo yo, si no sobreviene la expulsión. Y ambas son mortales para el desarrollo humano. Recomendó que los temas de interconfesionalidad se diriman en el ámbito familiar, porque las familias se aman, las instituciones no necesariamente. Lo mejor de las tradiciones nos une, es lo peor de ellas lo que nos separa.
Si queres mas información envianos un mail a info@shaar.org.ar para anotarte!! o llamá al 45530285
Esta divertida película, continuación de "La familia de mi novia" trata de ese momento tan delicado en que una pareja de novios decide que ya es hora que sus respectivos padres se conozcan.
En este caso las familias son: Una "WASP" (white Anglo-Saxon Protestant), formada por Pam, la novia (Teri Polo) y sus padres Jack Byrnes (Robert de Niro) y Dina (Blythe Danner)
Y una judía: formada por el novio Greg (Ben Stiller) y sus padres Roz (Barbra Streisand) y Bernie (Dustin Hoffman).
Varios puntos importantes acerca del tema de las relaciones familiares interconfesionales aparecen satirizados:
o Hay estereotipos culturales- La familia "wasp", fría, desconfiada, especuladora, guardando las convenciones sociales. La familia judía ("los Focker´s) excesivamente afectuosa, priorizando la exteriorización y demostración de los afectos, permisiva y sobre-protectora
o Las diferencias de valores políticos, culturales, tradicionales, etc. traen inevitablemente choques
o Estos choques dificultan la convivencia pero no la tornan necesariamente en imposible
o ¿Por qué se forman parejas interculturales? La película parece plantear que a veces las generaciones modernas necesitan buscar pareja en algún estereotipo opuesto para compensar. Greg se enamora de la discreción y delicadeza de Pam (que contrasta con su familia) Pam se enamora del estilo afectuoso y emocional de Greg que contrasta con el especulativo y racional de Jack)
La película muestra pluralismo y trata el tema de la diversidad con humor y simpatía, planteando un "happy end" donde logran entenderse y ayudarse. Sin embargo muestra que las diferencias están en el nivel de la generación de los padres. En el nivel de los novios pareciera ser que las diferencias no existen. El aparente respeto por la diversidad oculta que el verdadero ideal que plantea la película es el de la uniformidad, de la no diferencia. Las diferencias aparecen exageradas y grotescas a nivel de las generaciones pasadas. La parejita implicaría la superación de esa etapa.
Desde esta perspectiva la película plantea que la diversidad es un "mal" con el que se debe convivir, pero el ideal está en superar la diversidad- estadío alcanzado por la nueva generación.
En Shaar creemos que la diversidad no es un "mal" con el que se debe convivir sino que es un valor para sostener.
Shaar propone reconocer las diferencias y aceptarlas, no superarlas. En la diversidad está la riqueza.
Shaar dice no a las diferencias que nos aíslan y nos enfrentan en bandos opuestos, si a las diferencias con las que se pueda convivir, crecer y aprender.
Lic. Perla Kiel- Directora de Shaar "